


El secreto mejor guardado del metal atmosférico, sombrío y etéreo
no proviene de Finlandia ni de Noruega, sino de Estados Unidos.
Y hasta la fecha sólo era revelado infrecuentemente...
Pero no por mucho tiempo.
“A fines de 1995 llegué a un punto muy bajo en mi vida. Perdí mi trabajo, casi me mato en un accidente automovilístico, mi mejor amigo me traicionó, mi banda Aeolachrymae se separó, estuve a punto de que me echaran de la escuela, y poco faltó para que me quedara sin lugar dónde vivir. Todo eso, aunque parezca mentira, pasó en menos de un mes.” Se imaginarán, entonces, que John Haughm, cantante, baterista, guitarrista y principal compositor de los norteamericanos Agalloch, no es la persona más alegre del mundo. “Para nada”, continúa. “Después de todo eso, me deprimí aún más, y comencé a beber y a emborracharme más de la cuenta. Fue en ese momento cuando me dije que todo aquel sufrimiento debía llegar a su fin. Decidí olvidarme de Aeolachrymae y comenzar un nuevo grupo. Pero esta vez me dedicaría de lleno a él, e intentaría que todas mis composiciones fueran lo más expresivas posibles. Me junté con algunos miembros de mi anterior banda, recluté a otros nuevos, ordené mi vida personal, y le di vida a Agalloch.” Oriundo de Portland, Oregon, el grupo se completa con el guitarrista y tecladista Don Anderson (también líder de Sculptured) y el bajista J. William W. Pero, sin lugar a dudas, el principal artífice detrás del proyecto es el propio John. Su depresiva naturaleza y su misantrópica mentalidad evidentemente se ven reflejadas en las desoladas, solemnes y extensas piezas que conforman “Pale Folklore”, el sublime álbum debut, y el reciente “The Mantle”, una obra de texturas y climas notoriamente más variados en la que las voces calmas y melódicas adquieren un rol protagónico, sin que ello implique distanciamiento alguno de las obsesiones que aparentemente gobiernan el universo de la banda: aromas añejos, bosques ancestrales, y resinas e inciensos extraños. “El nombre “Agalloch” se desprende del vocablo “agallochum”, que es una resina que se utiliza en ciertos perfumes e inciensos”, explica Haughm. “Siempre me sentí atraído por los olores del roble, la madera, el marfil y las resinas, y en cierta forma parte de mi inspiración proviene de ellos. Sobre todo el roble y la madera... disparan dentro de mí imágenes y sensaciones realmente hermosas”.
- ¿Cómo explicarías esta suerte de fascinación con algo tan atípico como la madera y las resinas?
- Haughm: Supongo que es el resultado de haber crecido en Montana del oeste, donde lo único que hay son montañas y bosques. No creo que el paisaje sea muy diferente al que se puede encontrar en lugares como los bosques de Suiza o Austria, por ejemplo. Desde que era chico, y hasta 1995, sólo había vivido en pueblos pequeños y lugares construidos mayormente en madera. Lo bueno de Portland es que tiene un balance perfecto entre el modernismo típico de las ciudades contemporáneas y la vida aislada de los bosques y pueblos pequeños. Mi apreciación por la estética folk proviene mayormente de ahí. Cosas como cabañas, el humo de las maderas, la carpintería tradicional de los nativos norteamericanos y del norte europeo... todo eso me resulta muy atractivo.
- La manera en la que parecieran componer las canciones es muy “visual”. Uno puede imaginar lugares, colores, e incluso olores mientras escucha la música de Agalloch. ¿Esta forma de encarar los temas es intencional? ¿Es la atmósfera el ingrediente principal del grupo?
- Haughm: Sí, siempre creé y escuché música desde un punto de vista que está más allá de lo netamente auditivo. Mi música favorita es aquella que te transporta a lugares diferentes, ya sean familiares o no, y permite que distintas texturas, temperaturas, colores e imágenes cobren vida... Música para todos los sentidos, en otras palabras.
- Me encanta el sonido de guitarra que lograron en los dos discos de Agalloch. Las secciones acústicas le dan a la música un aire etéreo y delicado, mientras que los riffs al estilo black metal poseen una cierta fluidez que me resulta imposible describir pero me encanta. ¿Hay algún nombre técnico para describir ese estilo de guitarra?
- Anderson: Generalmente logramos ese sonido al hacer referencia a tonos y melodías que nos gustan de otras bandas. Lo que hacemos es juntar varios discos que nos gustan mucho y combinar sus ideas, usarlos como referencia hasta lograr el sonido que estábamos buscando. Y después es todo una cuestión de “prueba y error”, básicamente, hasta encontrar el sonido justo.

- El primer tema del primer álbum duraba 18 minutos, y justamente lo que me gusta de Agalloch es la sensación de “continuidad” que todas las canciones tienen. Me refiero a esa cualidad que hace que uno se vea obligado a escuchar un disco de principio a fin en todas las ocasiones. Una canción lleva a la otra, y así sucesivamente. Todas parecieran estar interconectadas, y el nuevo álbum posee las mismas características: canciones extensas, interludios instrumentales, atmósferas que se interconectan… ¿Esto es algo así como la “marca registrada” de Agalloch, o para el futuro piensan experimentar con otras estructuras compositivas?
- Haughm: No lo sé, realmente, pero no creo que cambiemos mucho nuestro sonido. Estoy a favor de la experimentación y no quisiera que Agalloch quede atrapado en un rincón, grabando las mismas canciones una y otra vez. No obstante, la “continuidad”, como vos decís, es muy positiva si se usa con cuidado y buen gusto, y eso es lo que pretendemos seguir haciendo en el futuro. También me gustaría darle un mayor protagonismo a los instrumentales y expandirlos un poco, porque ya estoy harto del estándar “voces / letras”...
- Recuerdo que la lista de temas del primer álbum era incorrecta. El tercer tema era en realidad el track cinco, por ejemplo. ¿Cuál fue el problema?
- Haughm: El problema fue que a la hora de diseñar el arte interno y el booklet del CD no dejé lo suficientemente en claro que “She Painted Fire Across The Skyline” ocupaba los tres primeros tracks del disco. O sea, los tracks 1, 2 y 3 eran un mismo tema, en lugar de sólo el primero, como figura en el disco. Quise ser ambiguo pero al final lo único que logré fue crear confusión. Pensé que la gente lo iba a entender, pero no pude haberme equivocado más. Y de todas formas la impresión de la primera edición de ese disco es una cagada. En la imprenta metieron la pata, y ni siquiera podés ver el nombre del grupo a los costados de la contratapa. Todo esto lo solucionamos en la segunda edición, que es muy superior en todo sentido.
- Las voces en este segundo trabajo son predominantemente calmas y limpias, si bien aún quedan varias secciones en las que retoman los gritos al estilo black metal del primer álbum...
- Anderson: Pienso que en definitiva todas las bandas que usan las voces gritadas o gruñidas terminan por darse cuenta de que no se puede llegar muy lejos con ellas. Suponéte que te gustaría incorporar una melodía determinada sobre una canción, pero tu única alternativa es que sea una melodía vocal. Bueno, en ese caso no te queda otra más que cantar con una voz limpia. Por eso yo siempre trato de usar ambos estilos, sobre todo en Sculptured. Y en mi opinión, Agalloch evolucionó hasta lograr el punto en el que una melodía vocal desempeña un rol crucial en el producto final.
- ¿Por qué el título “The Mantle” (“El Manto”) para este nuevo álbum? ¿Qué representa?
- Haughm: Lo elegí por unas cuantas razones. Suena bien y, al menos para mí, transmite un cierto aire que complementa perfectamente la atmósfera del disco. “El Manto” representa a la Tierra y la Naturaleza como las dos fuerzas mayores que todo lo gobiernan. La ciudad representa el bosque urbano de la humanidad, y si bien puede resultar hermoso desde un punto de vista arquitectónico, por ejemplo, no deja de ser un desierto de concreto y el símbolo inequívoco de la decadencia progresiva de nuestra raza. Las estatuas de animales que adornan el disco me resultan atractivas porque pareciera que aún conservan su espíritu, a pesar de estar hechas de bronce y piedra. De alguna forma me transmiten un cierto orgullo, como si estuviesen vivas y orgullosas de lo que son, a pesar de haber sido creadas por la mano del hombre...
- En varios reportajes solés negarte a describir el contenido de las letras. ¿Te parece bien si al menos describís el principio básico?
- Haughm: Bueno, las letras a veces están basadas íntegramente en cosas personales, y a veces no. A veces hago referencia a eventos personales reales en una sólo oración, mientras que el resto de la letra habla de otras cosas. En el caso del nuevo disco, los conceptos literarios son muy variados, pero todos tratan de forma filosófica diferentes aspectos de la vida humana, ya sean teológicos (“In The Shadow Of Our Pale Companion”), existenciales (“I Am The Wooden Doors”, “The Hawthorne Passage”), nihilistas (“A Desolation Song”), transcendentales (“Odal”, “The Lodge”), apocalípticos (“A Celebration For The Death Of Man”, “And The Great Cold Death Of The Earth”), o sencillamente locura inducida por alucinaciones (“You Were But A Ghost In My Arms”).
- Me encantó el sample extraído de la película “Fando & Lis” que usaron en “The Hawthorne Passage”. No sabía que hablaban español...
- Anderson: Tanto Haughm como yo somos grandes fans de (Alejandro) Jodorowsky (N. Del R.: director de origen chileno, responsable de filmes como el citado “Fando & Lis”, “El Topo”, “La Montaña Sagrada” y “Santa Sangre”), y cuando llegó el momento de buscar samples para el disco simplemente nos pusimos a mirar las películas de nuestros directores favoritos. El extracto de “Fando & Lis” me pareció enormemente hermoso y conmovedor. Y en realidad no estuvimos motivados por el español en lo absoluto. El hecho de que la película esté hablada en español es una casualidad. De alguna forma, estos samples son como nuestro tributo a los directores que más admiramos, y al mismo tiempo funcionan como ingredientes especiales que realzan el grado de emotividad de ciertos pasajes. Me resulta sumamente gratificante, como artista, el considerar nuestros discos como conglomerados de todo aquello que amamos. “The Mantle” es justamente eso: Portland, cerveza, y cine de vanguardia.
- Tengo entendido que ambos son también amantes del cine italiano…
- Haughm: Yo no tanto como Don, pero me gustan algunas cosas de (Lucio) Fulci, (Michele) Soavi y, por supuesto, (Sergio) Leone. Mis cineastas favoritos son Jim Jarmusch, Ingmar Bergman, David Lynch, Jörg Buttgereit, Peter Greenaway, Alejandro Jodorowsky, y E. Elias Merhige. Algunos de mis títulos favoritos serían "The Seventh Seal", "Der Todesking", "Dead Man", "Begotten", "The Cook, The Thief, His Wife, And Her Lover", y "The Shining". Y en lo que a bandas de sonido respecta, me gustan las de los westerns de Ennio Morricone, “Dead Man” de Neil Young, “Der Todesking” de Herman Copp y las de “Nekromantik” y “Eraserhead”, por nombrar sólo unas pocas.
- Anderson: Tanto la música como el cine tienen muchísimo en común, y creo que ambos nos vemos atraídos por las artes que no tienen nada que ver con lo escrito o con los lenguajes, sino que están conformadas por imágenes y la semiótica. Un lenguaje nunca va a poder representar la totalidad de emociones e ideas humanas, pero las imágenes sí pueden hacerlo. Los lenguajes provienen de las imágenes, por lo que una vez que una idea es volcada a lo escrito o hablado y transformada en palabra, sólo obtenemos una estimulación de esa idea original, pero no la idea misma. No creo que tengamos la capacidad crítica para comprender la forma en la que la magia del cine realmente trabaja. Y la música trabaja de forma similar, así que esa es una relación que pretendemos obtener cuando usamos samples.
- Tanto Agalloch como Sculptured comparten muchos miembros en sus alineaciones, pero ambas bandas tienen un sonido sumamente distinto. Esto es al mismo tiempo algo atípico y encomiable. ¿Qué rol desempeñan ustedes en cada una de las dos bandas, además de lo netamente instrumental?
- Anderson: Básicamente, Haughm está al mando de Agalloch y yo de Sculptured, pero en realidad las cosas no son tan sencillas. Yo personalmente encuentro a Agalloch como la vía de escape perfecta para influencias e ideas que no usaría normalmente en Sculptured, y creo que Haughm siente lo mismo. También es agradable el sentarse en el asiento trasero al trabajar con Agalloch, mientras que en Sculptured yo siempre estoy sentando en primera fila, ¿entendés? No obstante, mis contribuciones en Agalloch se incrementaron bastante para este segundo disco. Agalloch es una banda más tradicional, en el sentido que trabajamos más como grupo, aunque Haughm es el que sigue teniendo la última palabra. Pero yo soy incluso más dictatorial que él en lo que a Sculptured respecta, así que lo comprendo perfectamente. La relación que ambas bandas poseen surge sencillamente de la necesidad, porque no hay mucha gente en nuestra zona que se dedique a tocar esta clase de música...
- Sculptured es además una banda mucho más técnica, mientras que Agalloch podría decirse que es más pasional y emotiva...
- Anderson: Muy cierto. Realmente disfruto el experimentar con estilos vanguardistas, pero también me gustan las cosas folk y oscuras. Así que es muy positivo el tener dos bandas que me permitan explorar ambos estilos.
“Pienso que en definitiva todas las bandas que usan las voces gritadas o gruñidas terminan por darse cuenta de que no se puede llegar muy lejos con ellas.”
Don Anderson
Uno puede escuchar mucho de In The Woods…, Ulver o Current 93 en la música de Agalloch. ¿Qué otras bandas citarían como influyentes?
- Haughm: El primer álbum de metal realmente oscuro y atmosférico que me impactó fue probablemente “The Karelian Isthmus”, de Amorphis, en el ´92. Era diferente y más melódico que las otras bandas que solía escuchar antes, como Bathory, Beherit, Destruction, etc... Después escuché cosas como el primer demo de Katatonia, los primeros discos de Paradise Lost, “North From Here” de Sentenced, “Skydancer” de Dark Tranquillity, y muchas otras cosas... Pero todo esto fue años antes de que empezara Agalloch. También me influyeron mucho artistas no relacionados con el metal, como In The Nursery o Coil. Así que podés decir que estas bandas plantaron en mí la semilla que más tarde me ayudaría a encontrar un estilo mediante el cual podría expresarme de la mejor forma posible. Después un miembro del grupo me mostró “Bergtatt”, de Ulver, y “HEart Of The Ages”, de In The Woods..., en el ´95, cuando estábamos en Aeolachrymae. Ambos discos, junto con algunas cosas de la escena de Gotemburgo, fueron una influencia enorme al momento de componer las primeras canciones para Agalloch. Empezamos a usar nuestras influencias no relacionadas con el metal un poco más tarde...
- ¿Por qué se separó Aeolachrymae?
- Haughm: El grupo no duró mucho fundamentalmente por la falta de una dirección a seguir. Creo que tratamos muy duro de tocar un estilo determinado en lugar de escuchar a nuestros propios corazones. Compusimos dos canciones que derivaron en tres proyectos diferentes. Tres de los miembros de aquella banda hoy forman parte de Agalloch, irónicamente, y cada uno contribuye en los proyectos del otro. J. William W. participa en Susurrus Inanis y yo canté en un par de canciones de Nothing, por ejemplo.
- Encontré algunas melodías recurrentes que tanto este nuevo álbum como el anterior tienen en común. Algunos momentos de “The Hawthorne Passage”, por ejemplo, me recordaron a “She Painted Fire Across The Skyline”...
- Haughm: En realidad, la primera sección de ese tema tiene cinco años. La similitud que vos nombrás es cierta, pero no fue intencional.
- Leí muchas entrevistas en las que expresás tu disconformidad con la situación actual de nuestra sociedad. No quiero sacar conclusiones apresuradas o pretender conocerte cuando en realidad no lo hago, pero se hace bastante obvio, también a través de tus letras, que vos, como muchos otros que escuchan bandas del estilo de Agalloch, no te sentís para nada cómodo en un mundo como el nuestro... ¿Qué cambiarías para hacerlo un lugar mejor?
- Haughm: A esta altura pienso que la Humanidad debe ser destruida para volver a nacer y empezar de cero. Es difícil decir cómo sería un “mejor mundo”. Yo creo que todo pasa por una razón, y todo tiene su lugar en la Naturaleza... incluso la Humanidad. Somos lo suficientemente inteligentes como para mantener todo en un balance, pero también estúpidos y arrogantes como para destruirlo todo por intereses financieros, territoriales, religiosos, o la combinación de todos ellos. Los humanos están obsesionados por vivir para siempre, pero irónicamente nos matamos los unos a los otros de forma lenta. Realmente no veo mucha esperanza. Tal vez algún día nos despertemos de esta estupidez, pero no creo que eso ocurra pronto... Lo nuestro es, te repito, una “decadencia progresiva”...
» Discografía Básica De Agalloch:
“Pale Folklore” (1999)
“Of Stone, Wind, And Pillor” (EP, 2001)
“The Mantle” (2002)

